La Asociación Mundial Veterinaria (WVA) emitió un posicionamiento oficial en el que subraya que la salud de las personas, los animales y las plantas está estrechamente vinculada con la salud del ambiente. En un contexto global marcado por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, la entidad sostiene que fortalecer el pilar ambiental del enfoque de “Una Salud” es clave para prevenir futuras pandemias desde su origen.
Para la WVA, los ecosistemas terrestres y marinos, junto con la calidad del aire, el agua y los suelos, constituyen la base del bienestar de todos los seres vivos. El documento advierte que la protección y restauración de estos sistemas naturales es una de las estrategias más eficaces para reducir el riesgo de aparición y transmisión de enfermedades.
En particular, señala que la conservación de los ecosistemas contribuye a disminuir los eventos de salto zoonótico -conocidos como spillover-, donde los patógenos pasan de animales a humanos. Desde esta perspectiva, la prevención primaria basada en la salud ambiental resulta fundamental para anticiparse a nuevas amenazas sanitarias.
El posicionamiento identifica cinco ámbitos donde el conocimiento y la participación de los veterinarios resultan indispensables:
- Cambio climático. Las alteraciones climáticas modifican los patrones de enfermedades infecciosas y los movimientos de especies animales. En este escenario, los veterinarios cumplen un rol central al asesorar sobre salud y bienestar animal frente a eventos extremos como inundaciones, sequías o olas de calor.
- Biodiversidad. Los ecosistemas intactos funcionan como barreras naturales que limitan la propagación de patógenos. La pérdida de biodiversidad y la fragmentación de hábitats incrementan los riesgos sanitarios, un proceso en el que el análisis veterinario es clave para detectar y gestionar amenazas emergentes.
- Contaminación y resistencia antimicrobiana. La presencia de plásticos, sustancias químicas y residuos farmacéuticos en el ambiente favorece la circulación de microorganismos resistentes. La WVA advierte que la expansión de la Antimicrobial Resistance (RAM) también tiene un fuerte componente ambiental.
- Recursos naturales. La calidad del agua, el aire y el suelo impacta directamente en la producción de alimentos, la salud animal y la salud pública, por lo que su monitoreo y gestión sostenible forman parte del enfoque sanitario integral.
- Fauna silvestre. La creciente interacción entre humanos y animales silvestres —impulsada por la deforestación, la expansión urbana y los cambios en el uso del suelo— aumenta el riesgo de brotes zoonóticos. En este contexto, los veterinarios tienen un papel clave en la vigilancia sanitaria y en la prevención del derrame de patógenos entre fauna silvestre, animales domésticos y personas.
El documento propone una hoja de ruta basada en la cooperación entre sectores y disciplinas. Entre las principales recomendaciones se destacan:
- Integrar el ambiente en las políticas públicas. Los gobiernos deberían incorporar de manera explícita el componente ambiental en sus estrategias nacionales de “Una Sola Salud”, priorizando las causas estructurales de las enfermedades.
- Aumentar la inversión. La WVA considera necesario ampliar el financiamiento para investigación en salud ambiental y para prácticas productivas sostenibles que reduzcan la deforestación y la contaminación.
- Promover la colaboración interdisciplinaria. El enfoque requiere un trabajo coordinado entre veterinarios, ecólogos, científicos ambientales y especialistas en salud pública para compartir datos, conocimientos y herramientas de monitoreo.
- Fortalecer los sistemas de vigilancia. Se propone desarrollar redes de monitoreo de contaminantes, patógenos y resistencia antimicrobiana tanto en animales domésticos como en fauna silvestre.
- Impulsar la educación y la concienciación. La organización también destaca la importancia de promover una mayor comprensión pública sobre cómo las actividades humanas afectan los ecosistemas y, en consecuencia, la salud global.
La WVA remarca que el componente ambiental no debe considerarse un aspecto accesorio dentro del enfoque “Una Salud”, sino un elemento central. La degradación de los ecosistemas no solo genera impactos sanitarios, sino también enormes costos económicos y sociales asociados al aumento de enfermedades y a la pérdida de medios de vida.
En este escenario, la entidad sostiene que la profesión veterinaria está llamada a desempeñar un papel estratégico en la protección de los ecosistemas y en la prevención de crisis sanitarias, contribuyendo a un modelo de desarrollo más sostenible y resiliente.
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