La resistencia antimicrobiana (RAM) dejó de ser una advertencia lejana para convertirse en un problema concreto que atraviesa todos los ámbitos de la salud, incluida la medicina veterinaria.
La Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) advierte que “muchos de estos medicamentos vitales están perdiendo su eficacia, ya que microbios previamente susceptibles —bacterias, virus, hongos y parásitos— se han vuelto resistentes”.
La posibilidad de ingresar en una era post-antibiótica —donde infecciones hoy tratables vuelvan a ser potencialmente mortales— plantea un desafío sin precedentes para la clínica veterinaria, la producción pecuaria y la salud pública, en un escenario donde los animales ocupan un rol central en la dinámica sanitaria global.
- Tratar infecciones dejaría de ser sencillo
En la práctica veterinaria cotidiana, los antibióticos son herramientas clave para resolver cuadros respiratorios, digestivos, cutáneos, urinarios y postquirúrgicos. Si estos fármacos pierden eficacia, procedimientos de rutina —como cirugías, partos asistidos o el manejo de heridas— podrían volverse mucho más riesgosos, con mayores tasas de complicaciones, morbilidad y mortalidad.
- La producción animal estaría en jaque
Durante décadas, los antimicrobianos fueron utilizados no solo con fines terapéuticos, sino también como herramientas preventivas y promotores de crecimiento en sistemas intensivos, lo que habría contribuido al desarrollo de bacterias resistentes.
En un escenario post-antibiótico, enfermedades infecciosas comunes podrían volverse difíciles de controlar en rodeos bovinos, porcinos y avícolas, comprometiendo la productividad, la sanidad poblacional y la seguridad alimentaria.
Antes de la era antibiótica, infecciones hoy consideradas menores eran causa frecuente de muerte animal. Mastitis, neumonías, infecciones posparto o heridas traumáticas tenían pronósticos reservados. La expansión de la RAM amenaza con devolvernos a ese escenario, debilitando uno de los pilares fundamentales de la medicina veterinaria moderna.
Frente a este desafío, la profesión veterinaria ocupa una posición central. El uso prudente y responsable de antimicrobianos, la implementación de programas de bioseguridad, vacunación, manejo sanitario integral y bienestar animal, así como el fortalecimiento del diagnóstico microbiológico, son herramientas clave para frenar la expansión de la RAM.
El enfoque de Una Salud refuerza además el papel del veterinario como articulador entre la sanidad animal, humana y ambiental, en una problemática que no reconoce fronteras entre especies ni territorios.
Mientras la investigación avanza en alternativas como nuevas moléculas, terapias bacteriófagas y estrategias inmunológicas, evitar una era post-antibiótica en veterinaria no depende solo de futuros descubrimientos, sino de decisiones concretas que se toman hoy, en cada prescripción, en cada establecimiento productivo y en cada consultorio.