lunes 2 de marzo de 2026 - Edición Nº2559

Profesión | 2 de marzo

Construyendo habilidades profesionales

El rol de la experiencia en los jóvenes veterinarios

La confianza y la seguridad clínica no se adquieren al recibir el título: se construyen con la práctica, la experiencia supervisada y el acompañamiento profesional. Comprender este proceso es clave para jóvenes veterinarios, empleadores y universidades.


El inicio de la carrera veterinaria está lleno de entusiasmo y expectativas, pero también de desafíos. Tanto los graduados como sus empleadores suelen preguntarse: “¿Qué debería poder hacer un veterinario recién graduado?” La respuesta no es simple, porque la competencia técnica y la confianza profesional se desarrollan con el tiempo, no al instante de recibir el diploma.

 

Una brecha que atraviesa continentes

Encuestas europeas que se mencionan en ECCVT 2025 muestran que los veterinarios con menos de cinco años de experiencia califican su preparación para el mercado laboral con apenas 4,9 sobre 10. Además, el 60% de los estudiantes declara sentirse insatisfecho con la preparación práctica recibida durante la carrera.

En Latinoamérica y Argentina se observa una situación similar: los graduados suelen tener sólidos conocimientos teóricos, pero poca práctica real supervisada y limitadas oportunidades de mentoría al inicio de la carrera. Esto genera ansiedad, inseguridad y frustración, y en algunos casos, abandono temprano de la práctica clínica.

Los principales factores que afectan la confianza inicial incluyen:

- Falta de experiencia en manejo clínico de casos complejos.

- Jornadas extensas y salarios bajos, que limitan la posibilidad de aprendizaje sostenido.

- Escasa mentoría o supervisión por parte de colegas experimentados.

 

Competencias mínimas: un punto de partida

Conceptos como las Day One Competences (D1C), desarrollados por el ECCVT en Europa, ayudan a entender el proceso. Las D1C establecen el nivel mínimo de habilidades y conocimientos que todo graduado debe poseer para ejercer de manera ética y segura.

Sin embargo, las D1C no garantizan confianza ni autonomía total. La seguridad clínica, la toma de decisiones rápida y efectiva, y la capacidad de resolver casos complejos solo se consolidan con experiencia práctica, supervisión progresiva y formación continua.

 

Roles para fomentar la confianza

Construir seguridad profesional es responsabilidad de toda la comunidad veterinaria:

- Empleadores: deben ofrecer condiciones laborales justas, salarios adecuados y programas de mentoría que permitan a los jóvenes profesionales asumir responsabilidades de forma gradual.

- Recién graduados: es fundamental reconocer los propios límites, pedir apoyo cuando sea necesario y no compararse con colegas experimentados. La confianza se gana con práctica, no de manera inmediata.

- Universidades: deben reforzar la formación práctica, explicar claramente qué competencias mínimas se esperan al egresar y preparar a los estudiantes para un proceso de aprendizaje continuo.

- Colegios y organismos reguladores: pueden fomentar la mentoría, establecer estándares de inserción laboral y apoyar la construcción de identidad profesional.

 

Experiencia = confianza

El mensaje central es claro: la confianza y la seguridad en la práctica veterinaria se construyen con la experiencia, no al graduarse. Cada caso clínico, cada paciente atendido bajo supervisión, cada error corregido y cada aprendizaje aplicado son pasos que consolidan al veterinario en su profesión.

Por eso, es injusto esperar que un recién graduado resuelva casos complejos de manera autónoma desde el primer día. Lo justo y realista es proporcionar oportunidades de aprendizaje seguro, supervisión adecuada y acompañamiento profesional constante.

 

Un desafío global con impacto local

Si bien los estudios europeos, como los del ECCVT, sirven de referencia, la situación se replica en Latinoamérica y Argentina: el desafío es ofrecer condiciones que permitan a los jóvenes desarrollar experiencia y construir confianza, para que no solo ingresen al mercado laboral, sino que permanezcan motivados y competentes.

El éxito de la profesión depende de comprender que un veterinario recién graduado es un profesional en formación, y que su capacidad para brindar servicios de calidad y ejercer con seguridad se construye día a día.

 


 

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