Durante décadas, la imagen social del veterinario estuvo asociada casi exclusivamente a la clínica de animales de compañía. Sin embargo, en el escenario sanitario global y en una Argentina con fuerte perfil agroexportador, esa mirada resulta insuficiente. El paradigma de “Una Salud” redefine el alcance y la responsabilidad de la profesión veterinaria.
El concepto de Una Salud parte de una premisa contundente: la salud humana, la salud animal y la del ambiente son interdependientes. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) sostienen este enfoque frente a un dato elocuente: cerca del 60% de las enfermedades infecciosas que afectan a las personas tienen origen animal.
En este contexto, el médico veterinario es un centinela sanitario. Participa en la vigilancia epidemiológica, el control de enfermedades zoonóticas, la gestión de emergencias sanitarias y la investigación científica. Su intervención no solo protege rodeos o animales de compañía: resguarda a comunidades enteras.
Para la Argentina, donde la producción pecuaria es un motor económico, esta función adquiere dimensión estratégica. Un sistema veterinario robusto es garantía de estabilidad sanitaria y, por extensión, de estabilidad social y económica.
El paradigma Una Salud también se materializa en la cadena agroalimentaria. Desde la producción primaria hasta la exportación, la labor veterinaria es clave para asegurar alimentos inocuos y de calidad.
- Vigilancia y trazabilidad. El control veterinario reduce riesgos biológicos y químicos, previniendo brotes que podrían comprometer tanto la salud pública como la reputación del país en los mercados internacionales.
- Bienestar animal. Hoy es un requisito técnico y comercial. Los veterinarios diseñan protocolos y certificaciones que impactan directamente en la competitividad de las exportaciones argentinas.
- Estatus sanitario. La apertura y el sostenimiento de mercados dependen del rigor de los servicios veterinarios y de su capacidad para demostrar transparencia y control.
Cada certificado sanitario emitido es, en términos concretos, una herramienta de política económica.
La medicina veterinaria argentina ha elevado sus estándares de formación y especialización. Oncología, cardiología, cirugía de alta complejidad, diagnóstico por imágenes y biotecnología son áreas en expansión constante, con hospitales escuela y centros de referencia que funcionan como polos de innovación.
La profesión comparte bases científicas con la medicina humana y, en muchos campos, contribuye a avances que impactan en ambas áreas. No es casual la célebre frase atribuida a Louis Pasteur: “La medicina cura al hombre, la medicina veterinaria cura a la humanidad”.
La profesión veterinaria, bajo el paradigma Una Salud, se consolida como un actor clave para la salud pública, la competitividad productiva y el desarrollo sostenible de la Argentina.
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