Históricamente, la medicina veterinaria fue percibida como una profesión de campo, fuerza física y botas llenas de barro, dominada mayoritariamente por hombres. Sin embargo, el panorama en Argentina ha dado un giro de 180 grados. Hoy, las aulas de las facultades de Ciencias Veterinarias superan el 70% de matrícula femenina y esa marea está llegando a los estratos más complejos de la ciencia aplicada.
Este 11 de febrero, al cumplirse un nuevo aniversario de la Resolución 70/212 de la Asamblea General de la ONU, la comunidad veterinaria argentina se enorgullece de la gran cantidad de mujeres que ejercen no solo la clínica diaria, sino también investigaciones en biotecnología, epidemiología y desarrollo de vacunas.
De la clínica a la vanguardia científica
La ciencia veterinaria argentina cuenta con nombres de peso en instituciones como el CONICET, el INTA y el SENASA. Mujeres que hoy lideran proyectos sobre resistencia antimicrobiana (RAM), zoonosis emergentes y bienestar animal.
A pesar de los avances, el desafío persiste en el "techo de cristal": la dificultad de acceder a los cargos jerárquicos en laboratorios privados y decanatos. La brecha de género, aunque se acorta, sigue siendo un tema de debate en las mesas sectoriales.
Fomentar la vocación: la niña en la ciencia
El objetivo de esta fecha también es inspirar a las generaciones futuras. Que una niña sepa que estudiar veterinaria no solo es "curar animales", sino también ser una científica comprometida con Una Salud.
Argentina tiene una tradición científica de prestigio y la integración plena de las mujeres en la investigación veterinaria es, sin dudas, el motor que garantiza que esa excelencia continúe vigente.
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