El Royal Veterinary College (RVC) del Reino Unido presentó nuevas directrices basadas en evidencia para ayudar a los veterinarios a verificar de manera segura la correcta colocación de sondas de alimentación en perros y gatos, una práctica frecuente en la clínica diaria pero que, cuando falla, puede tener consecuencias graves e incluso fatales.
La alimentación por sonda es un recurso clave tanto en medicina humana como veterinaria para sostener pacientes críticos o con dificultades para alimentarse. En pequeños animales, las sondas nasoesofágicas y nasogástricas son de uso habitual. Sin embargo, hasta ahora no existían criterios radiográficos estandarizados que permitieran confirmar su correcta ubicación, lo que generaba incertidumbre diagnóstica y aumentaba el riesgo de complicaciones como neumonía por aspiración o neumotórax.
Con el objetivo de cubrir este vacío, un equipo liderado por Andrea Vila Cabaleiro, residente en Diagnóstico por Imágenes de Pequeños Animales del RVC, analizó 256 radiografías laterales de cuello y tórax de perros y gatos provenientes de diez instituciones académicas y privadas, incluido el Hospital Reina Madre para Animales. Radiólogos veterinarios expertos clasificaron las imágenes según si la sonda estaba correctamente ubicada en el esófago o erróneamente en la tráquea.
A partir de este material, los investigadores desarrollaron un sistema práctico de tres puntos para evaluar la correcta colocación:
¿La sonda pasa dorsalmente a la lámina del cartílago cricoides (laringe)?
¿Alguna parte del recorrido de la sonda se visualiza fuera de la tráquea?
¿La sonda pasa dorsal a la pared dorsal de la carina?
Para validar estas guías, seis veterinarios con distintos niveles de experiencia analizaron las mismas radiografías antes y después de conocer las directrices. Los resultados mostraron un salto significativo en la precisión diagnóstica, que pasó del 82 % al 96 %, y una reducción marcada de la incertidumbre, que descendió del 14 % al 2 %.
Además, la concordancia entre profesionales mejoró de moderada a casi perfecta, lo que indica que estas pautas estandarizan eficazmente la interpretación radiográfica. Las mejoras se observaron tanto en perros como en gatos, en pacientes de diferentes tamaños y en múltiples contextos clínicos, lo que refuerza su aplicabilidad en la práctica veterinaria cotidiana.
“Estoy sumamente entusiasmada con la publicación de este trabajo, porque ayuda a prevenir consecuencias potencialmente mortales asociadas con la colocación incorrecta de sondas de alimentación. Estas directrices promueven una toma de decisiones más segura y confiable en la clínica diaria”, señaló Vila Cabaleiro.
Por su parte, Francisco Llabres-Díaz, profesor titular de Diagnóstico por Imagen Veterinaria del RVC y supervisor del estudio, destacó: “Las complicaciones derivadas de una mala colocación pueden ser catastróficas en pacientes que ya están gravemente enfermos. Estas guías simples y prácticas pueden tener un impacto muy significativo en los próximos años”.
En la misma línea, Dan O’Neill, profesor de epidemiología de animales de compañía y coautor del artículo, afirmó: “Este trabajo demuestra cómo los datos de calidad y un buen diseño de estudio pueden traducirse en herramientas concretas que mejoran la atención veterinaria. Estas directrices radiográficas salvarán vidas”.
Para facilitar su implementación, el equipo desarrolló la siguiente infografía de uso rápido:

El autores del trabajo esperan mejorar la seguridad y la consistencia en la atención de perros y gatos hospitalizados, tanto en consultorios generales como en áreas de urgencias y cuidados intensivos.