El campo de la medicina veterinaria está a las puertas de una transformación comparable a la invención de los rayos X o la ecografía. La clave no está en un nuevo aparato, sino en un código: el ADN de todas las especies de la Tierra.
El Earth BioGenome Project (EBP), lanzado en 2018, ya no es una promesa futurista; es una realidad que hoy transita su Fase II con un objetivo claro: secuenciar el genoma de 1,8 millones de especies eucariotas.
Para el profesional veterinario, este proyecto no es solo "biología de la conservación". Se trata de la base de datos más grande jamás creada para la medicina de precisión. Al tener mapas genéticos de referencia, el diagnóstico dejará de ser presuntivo en muchos casos para basarse en la realidad molecular del paciente y del patógeno.
- Diagnóstico ultra-veloz: La identificación de nuevas cepas virales o bacterianas en fauna silvestre y doméstica se reducirá de meses a horas.
- Farmacogenómica: Entender por qué ciertas razas o especies reaccionan de forma adversa a fármacos específicos, permitiendo terapias personalizadas.
- Vigilancia Epidemiológica: Un escudo real bajo el concepto de Una Salud, detectando el potencial zoonótico de un virus antes de que cruce la barrera entre especies.
Tras una fase piloto exitosa, el EBP se encuentra actualmente (2024-2027) en una etapa de producción masiva. Gracias a la caída en los costos de secuenciación y al uso de Inteligencia Artificial, se están generando genomas de alta calidad a un ritmo sin precedentes. Para 2026, el proyecto espera haber cubierto las familias biológicas más representativas, incluyendo especies clave de la biodiversidad argentina.
En un país con una biodiversidad tan rica y una industria agropecuaria de exportación, contar con este "atlas" es un activo estratégico. Permitirá mejorar la resiliencia de las especies productivas ante el impacto climático y proteger nichos ecológicos únicos, dotando al veterinario de herramientas científicas para liderar la preservación del patrimonio natural.