El gobierno de Estados Unidos dio un paso histórico en materia de bienestar animal y ética en la investigación aplicada al promulgar, en diciembre de 2025, la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el año fiscal 2026. Entre sus disposiciones más relevantes, la norma prohíbe de manera expresa el uso de animales vivos —incluidos perros, gatos, primates y mamíferos marinos— en entrenamientos de trauma con fuego real por parte del Departamento de Defensa.
La práctica, conocida como Live Tissue Training (LTT), había sido utilizada durante décadas para capacitar a personal médico militar en situaciones de combate. Sin embargo, en los últimos años fue objeto de un creciente cuestionamiento por parte de organizaciones científicas y grupos de defensa del bienestar animal, que señalaban la existencia de alternativas tecnológicas capaces de reproducir escenarios complejos sin recurrir a animales vivos.
Según lo establecido en la nueva legislación, las fuerzas armadas deberán reemplazar estos procedimientos por métodos de simulación avanzados, como maniquíes de alta fidelidad, modelos computacionales y entrenamiento en entornos virtuales. Diversos estudios han demostrado que estas herramientas no solo son éticamente superiores, sino que además ofrecen resultados comparables —e incluso superiores— en términos de adquisición de habilidades clínicas y toma de decisiones en contextos críticos.
Esta medida alinea las políticas públicas con los principios contemporáneos de las 3R (reemplazo, reducción y refinamiento) en el uso de animales, y reconoce el rol de la ciencia y la tecnología en la formación profesional.
Para la comunidad veterinaria argentina, el anuncio también reabre el debate sobre los límites éticos del uso de animales en prácticas educativas y experimentales, así como sobre la necesidad de invertir en alternativas pedagógicas de calidad. En un contexto global donde el bienestar animal ocupa un lugar cada vez más central en la agenda pública, la decisión estadounidense podría marcar tendencia y acelerar reformas similares en otros países.
La prohibición entrará en vigencia de manera progresiva conforme se implementen los nuevos sistemas de entrenamiento, pero el mensaje político y sanitario es claro: la formación en contextos de alta complejidad ya no requiere sacrificar animales vivos.