sábado 7 de febrero de 2026 - Edición Nº2536

Divulgación | 7 de febrero

Sanidad animal, ambiente y producción

Perros asilvestrados mataron más de 100 corderos en una escuela agrotécnica fueguina

La Escuela Agrotécnica “Nuestra Señora de la Candelaria”, en Río Grande, sufrió uno de los peores episodios registrados en el ámbito educativo-productivo de la provincia. El hecho reaviva el debate sobre tenencia responsable, control poblacional y el rol del Estado frente a una problemática sanitaria, ambiental y productiva en expansión.


La comunidad educativa de la Escuela Agrotécnica “Nuestra Señora de la Candelaria”, en Río Grande, atraviesa días de conmoción tras el ataque de una jauría de perros que provocó la muerte de más de un centenar de corderos en el predio rural del establecimiento. El episodio ocurrió el jueves pasado y, según estimaciones preliminares, el número de animales muertos superaría los 120.

Fundada por la congregación salesiana, la institución cumple un rol clave en la formación técnico-productiva de jóvenes de Tierra del Fuego, combinando enseñanza agropecuaria, prácticas ganaderas y producción de alimentos. El impacto del ataque no fue solo económico, sino también pedagógico y emocional.

“El trabajo de todo el año, la inversión en alimentos para la enseñanza agrícola y para la producción se tiraron a la basura en dos días”, señalaron las autoridades en un comunicado institucional. “Hoy, el trabajo de nuestros alumnos y docentes está destruido”.

 

Un daño que excede lo productivo

El administrador de la escuela, Mauricio Hoyos, explicó que hasta el viernes aún no habían finalizado el recuento de las pérdidas: “Llevábamos un poco más de cien animales muertos y estimamos que van a superar los 120”. Según detalló, apenas diez días antes del ataque los alumnos realizaban el destete de los corderos, una tarea central para la reposición del rodeo.

“Esto lo sabemos desde hace muchos años. El origen de estos problemas son los animales que no se cuidan, que se sueltan o se abandonan y después se convierten en esto. No hay responsabilidad por parte de la población en cuanto a las mascotas”, lamentó Hoyos.

El predio educativo supera las dos mil hectáreas, lo que dificulta la vigilancia permanente. Además, los ataques suelen producirse al amanecer, al atardecer o durante la noche, cuando la detección temprana es casi imposible.

 

Tenencia responsable, una deuda estructural

Desde la institución pusieron el foco en la dimensión ecológica y social del problema. “No se trata solo de defender el equilibrio natural, sino de asumir la responsabilidad en el cuidado animal. No basta con decir no al maltrato: es necesario el chipeo, la castración, el no abandono y la intervención activa de los programas de zoonosis”, señalaron.

La escuela remarcó que estas prácticas forman parte de una mirada integral de la ecología, que incluye lo ambiental, lo productivo, lo social y lo sanitario. “Las consecuencias de la falta de conciencia están a la vista”, expresaron.

 

Reclamo al Estado y marco legal vigente

El caso generó repercusión en el sector rural fueguino. La presidenta de la Asociación Rural de Tierra del Fuego, Lucila Apolinaire, reclamó públicamente “medidas urgentes por parte de los municipios y la Provincia, cumplimiento de ordenanzas y presupuesto real para la Ley de Manejo de Poblaciones Caninas”.

En Tierra del Fuego rige la Ley Provincial N° 1146, que considera “perro de vida libre” a aquel que se independiza del humano para sustentarse y establece un programa para el control de estos animales. Entre sus objetivos figuran definir responsabilidades de los dueños, promover la tenencia responsable, evitar la presencia de perros sueltos y declarar al perro salvaje como especie exótica invasora.

Sin embargo, productores, veterinarios y autoridades rurales coinciden en que la implementación efectiva de estas normas sigue siendo fragmentaria e insuficiente frente a la magnitud del problema.

 

Un fenómeno en expansión en la Patagonia

Tal como advirtió Vet Market en enero de este año en el artículo “Perros asilvestrados: una amenaza creciente en la Patagonia”, la expansión de jaurías caninas sin control ya no constituye un hecho aislado, sino un fenómeno regional con consecuencias productivas, sanitarias y ambientales.

En zonas del sur argentino, las jaurías no solo atacan ovinos, sino también terneros y fauna silvestre, generando pérdidas económicas sostenidas, alteraciones en ecosistemas frágiles y situaciones de riesgo para trabajadores rurales y pobladores.

En ese contexto, el ataque a la escuela salesiana de Río Grande expone una dimensión adicional: el impacto sobre espacios educativos que forman recursos humanos para el sector agropecuario y promueven valores de cuidado animal, producción sustentable y responsabilidad social.

 

Una alerta para el sistema sanitario y productivo

Desde el ámbito veterinario, el episodio vuelve a poner en agenda la necesidad de políticas integrales de control poblacional canino, articulación entre salud pública, producción y ambiente, y estrategias sostenidas de educación comunitaria.

Más allá de las pérdidas económicas inmediatas, el ataque representa un golpe profundo a un proyecto pedagógico que apuesta a la formación rural en una provincia donde la ganadería ovina sigue siendo un pilar productivo.

Mientras la escuela evalúa los daños y busca alternativas para recomponer su rodeo, el caso deja una advertencia clara: la problemática de los perros asilvestrados ya no es solo un conflicto rural, sino una cuestión sanitaria, ambiental y social que requiere respuestas urgentes y coordinadas.

 


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