Los humedales son ecosistemas donde el agua define la vida. Incluyen desde ríos, lagos, estuarios y marismas hasta manglares, arrecifes de coral y ambientes creados por el ser humano como arrozales, estanques de peces y salinas. Esta diversidad los convierte en uno de los sistemas naturales más valiosos del planeta, indispensables tanto para la biodiversidad como para el bienestar humano.
A pesar de ocupar apenas el 6% de la superficie terrestre, concentran cerca del 40% de todas las especies de plantas y animales. Su riqueza biológica es fundamental para la salud humana, el suministro de alimentos y múltiples actividades económicas, como la pesca, el turismo y la producción agropecuaria en zonas inundables. En este contexto, la veterinaria cumple un rol estratégico en la vigilancia sanitaria de la fauna silvestre, la producción animal sustentable y la prevención de enfermedades emergentes.
Además, los humedales brindan servicios ecosistémicos esenciales: regulan el ciclo del agua, amortiguan inundaciones, purifican fuentes hídricas y contribuyen a mitigar el cambio climático. Más de 1.000 millones de personas en el mundo —una octava parte de la población global— dependen directa o indirectamente de estos ecosistemas para su subsistencia, tanto en áreas rurales como urbanas.
Sin embargo, este patrimonio natural enfrenta una crisis silenciosa. En los últimos 50 años se perdió aproximadamente el 35% de los humedales a nivel mundial, a un ritmo tres veces mayor que el de los bosques. El drenaje para agricultura y urbanización, la contaminación, la sobreexplotación de recursos, las especies invasoras y el cambio climático son algunas de las principales causas de esta degradación acelerada.
El Día Mundial de los Humedales 2026, bajo el lema “Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural”, pone el foco en el vínculo profundo entre estos ecosistemas y las prácticas de las comunidades que históricamente los habitan y protegen.
Desde la perspectiva veterinaria, la preservación de los humedales no solo implica cuidar la biodiversidad, sino también proteger la salud animal, la producción de alimentos y la salud pública.
Valorar a los humedales como fuentes de vida y equilibrio ambiental es una condición indispensable para asegurar un futuro más saludable para las personas, los animales y los ecosistemas.