martes 3 de febrero de 2026 - Edición Nº2532

Profesión | 3 de febrero

Nutrición estratégica en caprinos

Suplementación estratégica: clave para la producción caprina en zonas áridas

Ensayos del INTA La Rioja junto a productores caprinos demostraron que la incorporación de dietas balanceadas en el último tercio de gestación y durante la lactancia mejora el peso de los cabritos, eleva la calidad de la leche y reduce las pérdidas productivas en pariciones invernales, cuando el monte natural no ofrece forraje suficiente.


La suplementación estratégica de cabras en momentos críticos del ciclo productivo se consolida como una herramienta clave para fortalecer la producción caprina en regiones áridas y semiáridas. Ensayos realizados por el INTA La Rioja junto a productores demostraron que el aporte de dietas balanceadas en el último tercio de gestación y durante la lactancia permite obtener cabritos más pesados, leche de mayor calidad y una notable reducción de pérdidas productivas durante las pariciones invernales.

En la provincia de La Rioja, las cabras presentan dos picos reproductivos anuales. El primero ocurre a fines de primavera y comienzos del verano, con pariciones generalmente uníparas y coincidentes con la mayor disponibilidad de forraje del monte natural. El segundo se da entre fines de otoño y mediados de invierno, suele ser multiparido y coincide con un período de escasez forrajera, lo que genera serias dificultades productivas.

“Al suplementar se logra el nacimiento de cabritos con mayor peso y una mejor producción de leche en las cabras, lo que permite alcanzar animales con calidad comercial en apenas 35 a 45 días durante el invierno”, destacó Rebeca Méndez, extensionista del INTA La Rioja.

 

Alternativas de suplementación

El equipo técnico propone distintas estrategias para asegurar un crecimiento adecuado de los cabritos sin comprometer la condición corporal de las madres. Entre las opciones se incluyen:

- Balanceados comerciales para engorde de rumiantes (500 a 700 g por animal).

- Combinaciones de maíz (150 a 250 g por animal, como fuente energética) con unas 500 g por animal de forrajes o suplementos proteicos como zampa, verdeos de invierno, silo de maíz o sorgo, pellet o fardo de alfalfa, algarroba, entre otros.

- Incorporación de uno a dos kilos de pencas, que aportan principalmente agua, vitaminas y minerales.

 

Recomendaciones de manejo

Méndez remarcó la importancia de separar los animales a suplementar y, en caso de existir diferencias marcadas de tamaño o edad, conformar subgrupos para asegurar un consumo equilibrado. Además, recomendó ofrecer siempre el suplemento en comederos, para evitar pérdidas o contaminación.

La introducción de la dieta debe ser progresiva: durante la primera semana se sugiere suministrar apenas una cuarta parte de la ración e incrementarla gradualmente en las dos o tres semanas siguientes. También es fundamental observar las heces de los animales y reducir la cantidad si aparecen diarreas, así como garantizar acceso permanente al agua.

“Al suplementar, parte del alimento total que consume el animal ya está cubierto, pero igualmente debe mantenerse el mismo tiempo de pastoreo que en los animales no suplementados”, aclaró la extensionista.

 

Experiencias en campo

Actualmente, los equipos del INTA desarrollan experiencias de suplementación estratégica en distintos puntos de la provincia: en Chamical con maíz y pellet de alfalfa, en El Portezuelo con zampa y maíz, y en San Martín con ensayos de silo de sorgo combinado con maíz.

Los resultados refuerzan el valor de la nutrición estratégica como herramienta sanitaria, productiva y económica para mejorar la sustentabilidad de la producción caprina, especialmente en contextos de alta variabilidad ambiental como los del oeste argentino.

 

 


 

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