Cada 30 de enero se conmemora el Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), un conjunto de patologías que afectan principalmente a poblaciones vulnerables y que, pese a su impacto sanitario, social y económico, reciben históricamente menor atención que otras enfermedades.
En América Latina, estas afecciones siguen siendo un desafío persistente, y la medicina veterinaria ocupa un lugar estratégico en su abordaje desde el enfoque de Una Salud.
Las ETD incluyen enfermedades parasitarias, bacterianas, virales y fúngicas, muchas de ellas transmitidas por vectores o vinculadas a animales domésticos y silvestres. Entre las más relevantes para la región se encuentran el Chagas, la leishmaniosis, la rabia, la hidatidosis, la leptospirosis y diversas helmintiasis, que impactan tanto en la salud humana como animal, la biodiversidad y la seguridad alimentaria.
Veterinaria y Una Salud: un rol clave
En este escenario, la medicina veterinaria se consolida como un pilar fundamental en la prevención y control de las ETD. El trabajo en vigilancia epidemiológica, el control de reservorios animales, la sanidad de perros y animales de producción, y la intervención en territorios rurales y periurbanos son estrategias esenciales para cortar las cadenas de transmisión.
“La mayoría de estas enfermedades tienen componentes zoonóticos o ambientales, por lo que ningún abordaje exclusivamente médico es suficiente”, señalan desde ámbitos académicos y sanitarios. La integración entre veterinarios, médicos, biólogos, trabajadores sociales y autoridades sanitarias resulta indispensable para diseñar políticas públicas eficaces y sostenibles.
Una deuda sanitaria que persiste
Según organismos internacionales, más de mil millones de personas en el mundo viven afectadas por al menos una ETD, principalmente en contextos de pobreza, falta de acceso a agua segura, saneamiento deficiente y servicios de salud limitados. En Argentina, si bien existen avances significativos —como la reducción de la transmisión vectorial del Chagas en amplias zonas—, persisten focos activos y nuevos desafíos asociados al cambio climático, la urbanización y la movilidad poblacional.
Desde el ámbito veterinario, también preocupa el impacto productivo de estas enfermedades, que pueden comprometer la sanidad animal, reducir rendimientos y afectar la economía de pequeños productores, profundizando desigualdades estructurales.
Prevención, educación y compromiso
El Día Mundial de las ETD no solo busca visibilizar estas patologías, sino también promover acciones concretas: fortalecimiento de programas de control, capacitación de equipos de salud, investigación aplicada y educación comunitaria. En ese camino, el rol de las facultades de veterinaria, los colegios profesionales y los servicios sanitarios resulta central para formar recursos humanos comprometidos con una mirada integral de la salud.
En un contexto donde la interdependencia entre personas, animales y ambiente es cada vez más evidente, las ETD recuerdan que la salud no puede pensarse de manera fragmentada. La conmemoración de esta fecha invita a redoblar esfuerzos para que estas enfermedades dejen de ser “desatendidas” y pasen a ocupar el lugar prioritario que merecen en las agendas sanitarias y veterinarias.