jueves 29 de enero de 2026 - Edición Nº2527

Profesión | 29 de enero

Bienestar Animal y Tenencia Responsable

Más allá de las vacunas: el verdadero alcance de la medicina preventiva veterinaria

La medicina preventiva es una herramienta clave para anticiparse a la enfermedad, promover el bienestar animal y fortalecer el vínculo entre veterinarios y los tutores de animales de compañía. Entenderla implica superar el enfoque limitado de controles y vacunación, e integrar al animal en su contexto familiar, social y ambiental.


La medicina preventiva constituye un pilar fundamental de la tan anhelada tenencia responsable y del bienestar animal. Al mismo tiempo, forma parte del correcto proceder profesional y se presenta como una herramienta eficaz para fortalecer y fidelizar el vínculo con los clientes.

Podemos definir la medicina preventiva como el conjunto de prácticas médicas orientadas a anticiparse a la enfermedad, evitando su aparición o detectándola de manera temprana. De allí que se afirme, con razón, que la medicina preventiva es la mejor medicina.

Sin embargo, en la práctica veterinaria no siempre se dan las condiciones ideales para su implementación. A diferencia de la medicina humana, el paciente -el animal- no decide por sí mismo concurrir a la consulta. Es necesaria la voluntad de su tutor, tanto para acudir a la veterinaria como para hacerlo con un enfoque preventivo. En la mayoría de los casos, los tutores llevan sus animales a la veterinaria cuando ya existe un problema de salud.

Cuando el profesional tiene la oportunidad de atender a clientes que consultan apenas adquieren un animal, las posibilidades de realizar medicina preventiva aumentan considerablemente. No obstante, es importante señalar que la situación ideal sería que la consulta se realizara incluso antes de la adquisición del animal.

Cuando el cliente llega con un animal recién incorporado al hogar, el veterinario debe, en primer lugar, constatar que se encuentre sano al momento de la consulta. A partir de allí, deberá planificar los pasos siguientes para instaurar un programa de medicina preventiva. Para lograrlo, es fundamental comprometer al cliente, haciéndole comprender que él es el principal responsable de la salud y el bienestar de su animal.

La consulta previa a la adquisición permitiría abordar múltiples aspectos que no solo involucran la salud y el bienestar del animal, sino también el bienestar del grupo familiar.

Es sabido que existen razas de perros y gatos que se ponen “de moda” y que despiertan el deseo de muchas personas, especialmente niños y jóvenes. Sin embargo, la decisión de incorporar un animal de compañía no debería basarse en tendencias, sino en una evaluación racional y responsable.

Toda persona que tenga un animal de compañía debería preguntarse si realmente está en condiciones de hacerlo. Esto implica disponer del tiempo necesario para su cuidado, de los recursos económicos que su mantenimiento requiere y del espacio físico adecuado para su correcta crianza. Asimismo, es fundamental comprender que no es lo mismo convivir con un gato que con un perro, ni tampoco con determinadas razas, cuyas necesidades, temperamento y requerimientos pueden variar de manera significativa.

 

Motivos de intervención profesional con fines preventivos

Durante la consulta preventiva, además de los aspectos estrictamente médicos, el profesional debería informar al tutor (cliente) sobre diversas situaciones que, por el bien de la salud y el bienestar del animal -e incluso del equilibrio familiar-, deberían ser motivo de consulta veterinaria. Algunas de ellas son:

- Mudanzas: cambios de vivienda, ya sea de casa a departamento, a un country o a un entorno físico muy distinto al habitual.

- Cambios en la composición familiar: la llegada de un nuevo integrante al grupo familiar, humano u otra especie.

- Reducción del grupo familiar: separaciones, fallecimientos u otras situaciones que modifiquen la dinámica del hogar.

- Viajes: tanto si el animal participa del viaje como si debe quedar al cuidado de terceros.

- Actividades deportivas o recreativas familiares: especialmente aquellas que incluyen o excluyen al animal.

- Contratación de paseadores o cuidadores: personas que se encargarán del paseo, la recreación o la interacción con otros animales.

- Estadías en pensionados o guarderías: ya sea por vacaciones, trabajo u otras circunstancias.

Estas y muchas otras situaciones habituales en la vida cotidiana de los tutores deben ser conocidas por el profesional para poder ejercer una medicina veterinaria verdaderamente preventiva.

La medicina preventiva no solo es un componente esencial de la tenencia responsable y del bienestar animal, sino también una expresión del compromiso ético y profesional del veterinario, y una estrategia eficaz para construir relaciones sólidas, duraderas y basadas en la confianza con los clientes.

 


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