jueves 29 de enero de 2026 - Edición Nº2527

Divulgación | 28 de enero

Crisis ambiental

Patagonia argentina: el impacto de los incendios en la fauna

Los incendios en la Patagonia argentina no solo arrasan bosques milenarios: también ponen en jaque a animales silvestres, de producción y de compañía, y comprometen la regeneración de ecosistemas únicos.


Los miles de hectáreas de bosques arrasados por el fuego en la Patagonia argentina no solo implican la pérdida de la flora, también pone en jaque a animales silvestres, de producción y de compañía.

 

El impacto en especies clave: las que no pueden huir

Desde una perspectiva científica y de conservación, el fuego actúa de manera selectiva según la movilidad de las especies, con consecuencias particularmente graves para aquellas de desplazamiento limitado.

- Especies de baja movilidad: El monito del monte (Dromiciops gliroides), marsupial considerado un “fósil viviente” y actor central en la regeneración del bosque por su rol en la dispersión de semillas, sufre tasas de mortalidad cercanas al 100 % en incendios de copa. Su pérdida compromete la recuperación natural de los ecosistemas.

- Monumentos naturales en riesgo: El huemul (Hippocamelus bisulcus), cuya población ya se encuentra fragmentada, se ve obligado a desplazarse hacia zonas desprovistas de cobertura vegetal, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a depredadores y a la escasez de alimento.

- Aves y sitios de nidificación: Especies emblemáticas como el carpintero gigante y el cóndor andino pierden nidos históricos. Los incendios estivales coinciden con etapas críticas de cría, lo que provoca pérdidas generacionales directas de pichones.

 

El impacto en los animales domésticos

Los incendios no solo consumen biomasa forestal: también desarticulan los sistemas productivos y de subsistencia de cientos de familias, dejando a los animales de producción y de compañía en situación de extrema vulnerabilidad.

 

Producción animal

El mayor impacto sobre el ganado bovino, ovino y equino se registra en las zonas de pastoreo de altura, conocidas como veranadas.

Informes del INTA Esquel y del INTA El Hoyo indican que el fuego avanzó sobre campos donde los animales se encontraban en pleno ciclo de engorde.

Las pérdidas no son únicamente biológicas, sino también de infraestructura crítica:

- Destrucción de cerramientos: Miles de metros de alambrados quedaron reducidos a cenizas, lo que favorece la dispersión del ganado y dificulta las tareas de control sanitario.

- Falta de agua: El incendio derritió kilómetros de mangueras y destruyó tanques de acopio, dejando a los animales sobrevivientes sin acceso al recurso hídrico en medio de olas de calor persistentes.

- “Desierto de cenizas”: Los suelos sometidos a temperaturas superiores a 400 °C pierden su capacidad de rebrote inmediato, obligando a los productores a depender casi por completo del forraje externo para evitar la mortandad por inanición.

 

Cuadro clínico: la “trinchera” veterinaria

El médico veterinario Andrés Buffoni (INTA), junto con equipos de voluntarios, reporta que, si bien la mortandad directa por fuego ronda el 10 % en las áreas relevadas, el escenario sanitario posterior es complejo. Las patologías más frecuentes incluyen:

- Podopatías traumáticas: Quemaduras en pezuñas por transitar suelos calientes y cenizas incandescentes, principal causa de postración en bovinos y equinos.

- Lesiones oculares: La exposición prolongada al humo y a partículas en suspensión provoca queratoconjuntivitis severas que, sin tratamiento, pueden derivar en pérdida de visión.

- Estrés y deshidratación: El shock metabólico tras la huida reduce las defensas, facilitando la aparición de enfermedades oportunistas.

“Hay establecimientos donde se ha quemado absolutamente todo, incluso los galpones donde se acopiaba el alimento para el invierno”, señaló Javier Mariño, del INTA El Hoyo.

 

Animales de compañía: rescate y atención

Los animales de compañía también han sufrido el impacto del desplazamiento forzado. Organizaciones proteccionistas y redes de veterinarios montaron centros de recepción para perros y gatos quemados o extraviados durante las evacuaciones.

La prioridad clínica en pequeños animales se centra en el manejo del edema de vías aéreas por inhalación de humo y en el tratamiento de quemaduras en almohadillas plantares, esenciales para su movilidad y recuperación.

 


 

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