Cada 1 de febrero se celebra el Día Mundial del Galgo, una fecha que nació para visibilizar el maltrato hacia una de las razas más antiguas y, paradójicamente, más castigadas del mundo.
En Argentina, la jornada adquiere un tinte especial: nos encontramos en la víspera de cumplirse una década desde que el Congreso Nacional, en una sesión histórica, pusiera fin a las carreras de perros. Sin embargo, lo que para muchos fue el final de una pesadilla, para otros fue solo un cambio de escenario.
La ley que rompió el paradigma
Desde la sanción de la Ley 27.330 en 2016, Argentina se convirtió en un faro para la región en materia de derechos animales. La normativa no solo prohibió la actividad, sino que la tipificó como un delito penal. "El avance fue enorme, pero el galguero no desapareció; se reconvirtió", explican desde las ONG que trabajan en el Gran Buenos Aires y Santa Fe.
Hoy, la mayor preocupación de los proteccionistas ya no son los canódromos masivos, sino la caza ilegal y las competencias clandestinas en campos privados, donde el control estatal es difuso y el uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento de los perros sigue siendo moneda corriente.
De la caza y las carreras a los sillones
El 1 de febrero no es una elección caprichosa. En España, origen de esta conmemoración, termina la temporada de caza y miles de galgos son abandonados o sacrificados por "inservibles". En Argentina, la situación es análoga: el fin del verano y de ciertas temporadas de caza menor dispara las alertas en los refugios.
Pero no todo es sombra en la vida de los galgos. En los últimos años, en ciudades como Córdoba, Rosario y Buenos Aires -gracias a campañas de concientización- muchas familias han descubierto que estos perros, lejos de necesitar correr kilómetros diarios, son animales extremadamente tranquilos y afectuosos que se adaptan perfectamente a vivir como animales de compañía que son.
Un paso hacia el futuro
A pesar de los logros, aún se requiere de una actualización de la ley de maltrato animal para aumentar las penas de prisión y asegurar que la justicia no mire hacia otro lado ante las denuncias de carreras ilegales.
Este 1 de febrero, el lema es claro: "No a la caza, no a las carreras, sí a la familia". Los galgos argentinos, esos seres elegantes de mirada melancólica, parecen finalmente estar encontrando la meta que siempre merecieron: un hogar.