En un paso histórico para el bienestar animal, Paraguay anunció la puesta en funcionamiento oficial del Registro Nacional de Agresores de Animales (RAGAN), una herramienta tecnológica que comenzó a operar recientemente y posiciona al país a la vanguardia regional en la prevención y sanción de la violencia contra animales domésticos y silvestres.
El sistema, desarrollado por la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal, no se limita a recopilar denuncias: se trata de una base de datos estratégica que centraliza los antecedentes de personas con sentencias judiciales firmes o sanciones administrativas por actos de maltrato.
Según explicó Héctor Rubin, titular del organismo, el objetivo es claro: “evitar la reincidencia y garantizar que quienes hayan demostrado conductas crueles no puedan volver a tener animales ni desempeñarse en ámbitos relacionados con su cuidado”.
¿Cómo funciona el RAGAN?
El registro se alimenta de información remitida por el Poder Judicial y por organismos administrativos competentes. Entre sus principales características se destacan:
- Marco legal sólido: el RAGAN se enmarca en la Ley 7513 de Bienestar y Protección Animal Integral, promulgada a fines de 2025, que elevó las penas de prisión hasta seis años en los casos más graves, incluida la muerte animal.
- Inhabilitación automática: las personas incluidas en el registro tienen prohibido por ley adquirir, adoptar o mantener animales.
- Consulta para el sector veterinario: clínicas, refugios, criaderos y comercios podrán verificar antecedentes antes de concretar adopciones o contrataciones.
- Plazo de permanencia: los infractores permanecerán en la base durante 10 años, siempre que no se registren nuevos episodios de maltrato.
Un cambio de paradigma en políticas públicas
Desde el gobierno paraguayo subrayaron que el RAGAN también permitirá detectar patrones de violencia, dado que existe evidencia de la correlación entre el maltrato animal y otras formas de violencia, como la intrafamiliar.
Para la comunidad veterinaria y proteccionista de la región, la iniciativa representa un modelo replicable. En Argentina, donde proyectos similares fueron debatidos en el Congreso sin lograr aún sanción definitiva, la experiencia paraguaya reaviva la discusión sobre la necesidad de contar con herramientas de control unificadas que complementen la respuesta penal tradicional.
Con la creación del RAGAN, Paraguay no solo endurece las penas, sino que introduce un mecanismo preventivo concreto, orientado a proteger a los animales antes de que la violencia vuelva a ocurrir. Un avance institucional que transforma el castigo en política pública de cuidado y prevención.