domingo 25 de enero de 2026 - Edición Nº2523

Divulgación | 24 de enero

Empatía interespecie

¿Por qué los animales despiertan un apego emocional más fuerte que las personas?

La ciencia explica que la mayor empatía hacia los animales -especialmente los de compañía- tiene bases neurobiológicas, sociales y evolutivas. Investigaciones recientes explican por qué un cachorro herido suele despertar más compasión que un adulto en problemas, y qué dice eso sobre nuestra forma de vincularnos.


En muchas de las situaciones cotidianas se repite un patrón llamativo: el sufrimiento de un animal genera reacciones emocionales más intensas que el de muchas personas. Lejos de tratarse de una simple sensibilidad exagerada, esta respuesta tiene según la ciencia fundamentos neurobiológicos, evolutivos y sociales que ayudan a comprender por qué los animales -especialmente los de compañía- ocupan hoy un lugar tan central en nuestro mundo afectivo.

 

La vulnerabilidad como detonante emocional

Investigaciones realizadas por la Universidad del Nordeste (Boston), lideradas por los sociólogos Jack Levin y Arnold Arluke, mostraron a distintos grupos de personas noticias ficticias sobre ataques a adultos, bebés, perros y cachorros.

El estudio concluyó que la empatía humana está más ligada a la percepción de vulnerabilidad que a la especie. Los participantes mostraron niveles de angustia significativamente mayores ante el sufrimiento de niños humanos, cachorros y perros adultos, en comparación con los adultos humanos. Según Levin, esto se debe a que vemos a los perros (sin importar su edad) como seres indefensos y dependientes, similares a los bebés.

 

El “efecto neotenia”: por qué los vemos como bebés

Desde la biología evolutiva, este fenómeno se conoce como Kindchenschema (esquema infantil). Rasgos como ojos grandes, cabeza redondeada y extremidades cortas activan en nuestro cerebro circuitos de cuidado y protección.

Muchos animales domésticos conservan estas características físicas, lo que dispara la liberación de oxitocina -la hormona del apego-, la misma que interviene en el vínculo entre padres e hijos. Así, un cachorro o un gato generan una respuesta emocional inmediata y difícil de ignorar.

 

Menos juicio, más compasión

Las relaciones humanas están atravesadas por el juicio moral. Frente al sufrimiento de una persona, solemos preguntarnos -aunque sea de forma inconsciente- qué hizo para estar en esa situación o si podría haberla evitado.

Con los animales, ese filtro desaparece:

- Amor incondicional: no esperamos segundas intenciones ni traiciones.

- Pureza emocional: atribuimos a los animales una honestidad afectiva que rara vez percibimos en nuestra propia especie.

Esta simplicidad emocional vuelve el vínculo más directo, menos conflictivo y más reparador.

 

Antropomorfismo y vínculo emocional

La empatía hacia los animales suele construirse a partir de una proyección afectiva: no solo los percibimos como seres vulnerables, sino también como portadores de cualidades humanas como la lealtad, la ternura o la honestidad emocional. Esta lectura simbólica fortalece el lazo interespecie y amplía nuestro sentido de responsabilidad moral hacia ellos.

Lejos de ser un rasgo preocupante, los especialistas coinciden en que esta preferencia afectiva responde, en gran medida, al contexto social actual. En escenarios atravesados por la incertidumbre, la polarización y el desgaste vincular, los animales representan relaciones simples, estables y emocionalmente seguras.

Para el campo veterinario, comprender estas dinámicas resulta estratégico: permite mejorar la comunicación con los tutores, promover prácticas de bienestar más efectivas y consolidar un enfoque integral de la salud animal.

 

 


 

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