La salud de los ecosistemas de agua dulce ha llegado a un punto de inflexión crítico. Según una reciente investigación publicada en Nature, una de cada cuatro especies que habitan estos entornos está bajo amenaza de extinción.
El estudio, que representa uno de los análisis más profundos realizados hasta la fecha, advierte que la pérdida de biodiversidad en ríos, lagos y humedales supera con creces la observada en entornos terrestres o marinos.
Los moluscos de agua dulce se sitúan en la primera línea de riesgo, con un 33% de sus especies bajo amenaza.
Este grupo no solo es vital por su rol biológico, sino que actúa como centinela de la calidad del agua. Su desaparición masiva indica un colapso en los servicios ecosistémicos que sostienen tanto a otras especies animales como a las poblaciones humanas.
El estudio desglosa las causas antrópicas que están impulsando este declive acelerado. Para el sector veterinario y ambiental, identificar estos patógenos ambientales es clave para la medicina de conservación:
- Contaminación (60% de afectación): Los vertidos industriales, urbanos y químicos son la principal causa de morbilidad y muerte en estas especies.
- Agricultura y Silvicultura (39% de afectación): El uso de pesticidas y fertilizantes provoca procesos de eutrofización y toxicidad aguda en los cuerpos de agua.
- Especies Invasoras y Fragmentación: La introducción de especies exóticas y la construcción de presas alteran los nichos ecológicos y bloquean las rutas migratorias esenciales para la reproducción de los peces.
La pérdida de esta fauna no es solo una tragedia ecológica; es una amenaza directa a la seguridad sanitaria global. Los ecosistemas de agua dulce degradados pierden su capacidad de autodepuración, lo que facilita la proliferación de patógenos y zoonosis.
Los autores del estudio hacen un llamado urgente a los gobiernos para que integren la protección de las "aguas continentales" en sus agendas políticas, cumpliendo con el Marco Global de Biodiversidad Kunming-Montreal.
"No podemos proteger la salud humana o animal si ignoramos el colapso de los ecosistemas que nos proveen de agua limpia", concluye el estudio.