viernes 9 de enero de 2026 - Edición Nº2507

Profesión | 8 de enero

Bienestar equino

SENASA brinda recomendaciones clave para prevenir el estrés calórico en equinos

Ante las altas temperaturas estivales, el organismo sanitario nacional difundió una serie de medidas destinadas a productores, cuidadores y tenedores de caballos para reducir los riesgos del estrés térmico, tanto en los establecimientos como durante el transporte.


Con el objetivo de favorecer las condiciones de bienestar animal durante el verano, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) difundió una serie de recomendaciones destinadas a prevenir el estrés calórico en equinos, una problemática frecuente en ambientes cálidos y húmedos, especialmente en animales destinados al trabajo, al deporte y al transporte de larga distancia.

El estrés calórico se define como el conjunto de cambios fisiológicos y comportamentales que se desencadenan cuando los animales son sometidos a condiciones ambientales que superan su zona de confort térmico y no logran regular adecuadamente su temperatura corporal. En el caso de los équidos, esta situación puede verse agravada por el ejercicio físico, la humedad ambiental y los traslados entre regiones con climas muy diferentes.

Desde el organismo sanitario explicaron que la tolerancia al calor varía según la raza. Las razas livianas y deportivas, como el Árabe o el Sangre Pura de Carrera (SPC), presentan mayor resistencia a las altas temperaturas, mientras que las razas más pesadas, como las de tiro, se adaptan mejor a climas fríos. A esto se suma el desplazamiento de animales a lo largo del territorio nacional para participar en eventos deportivos, lo que puede implicar viajes desde zonas frías, como la Patagonia, hacia regiones del norte argentino en plena época estival.

 

Señales de alerta

Entre los principales indicadores de estrés calórico en equinos se destacan el aumento del jadeo, las fosas nasales ensanchadas, movimientos repetitivos de la cabeza, sudoración excesiva -especialmente en la tabla del cuello y el lomo- y una menor respuesta al entorno. También pueden observarse cambios fisiológicos como incremento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, aumento de la temperatura corporal, disminución del consumo de alimento, mayor ingesta de agua por deshidratación y letargia.

 

Estrategias de prevención

SENASA remarcó que existen diversas herramientas de manejo que permiten reducir el impacto del calor y mejorar el bienestar animal. Entre las principales recomendaciones se incluyen:

- Proveer sombra adecuada en corrales y potreros, ya sea mediante árboles o mallas de media sombra con una densidad aproximada del 80 %.

- Garantizar refugios bien ventilados para animales estabulados, manteniendo abiertas puertas y ventanas de las caballerizas o utilizando ventiladores. También se aconseja humedecer los pasillos de tránsito para refrescar el ambiente, cuidando que la cama permanezca seca y limpia, y contar con techos con aislación térmica.

- Asegurar el acceso permanente a agua fresca y limpia. Un caballo puede consumir entre 30 y 45 litros diarios, volumen que aumenta con el ejercicio o las altas temperaturas.

- Priorizar dietas basadas en pasturas y forrajes, reduciendo el uso de concentrados, y evitar alimentar a los animales durante las horas de mayor calor.

- Mojar el pelaje luego de la actividad física para favorecer el enfriamiento, evitando hacerlo en los momentos de máxima temperatura ambiental.

- Programar trabajos, entrenamientos y competencias en las primeras horas de la mañana o al atardecer durante jornadas muy calurosas.

 

Transporte y calor

En relación con el movimiento de equinos, el organismo recomendó realizar los traslados temprano o al caer el sol, utilizando vehículos o trailers habilitados para la especie equina, conforme a lo establecido por la Resolución SENASA Nº 723/25. Durante el viaje, se sugiere evitar paradas innecesarias y, de ser imprescindibles, realizarlas en lugares con sombra.

El estrés por calor puede manifestarse a partir de temperaturas superiores a los 18 °C durante el transporte, generando importantes problemas de bienestar. Por ello, resulta clave asegurar una adecuada circulación de aire fresco y seco entre los animales y, en viajes prolongados, suministrarles agua fresca.

Ante cualquier consulta, SENASA recuerda que los tenedores de equinos pueden acercarse a la oficina del organismo más cercana, comunicarse con su veterinario de confianza o escribir al correo electrónico bianimal@senasa.gob.ar.

 


 

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