La Red Europea para la Optimización de la Terapia Antimicrobiana Veterinaria (ENOVAT) ha dado a conocer sus nuevas directrices, marcando un punto de inflexión en la prevención de infecciones quirúrgicas en perros y gatos.
Tras una revisión sistemática y exhaustiva de la evidencia científica disponible, el mensaje del informe de la ENOVAT es: en la mayoría de las cirugías rutinarias, la profilaxis antibiótica no aporta beneficios clínicos relevantes y puede resultar perjudicial.
Durante décadas, la administración de antibióticos antes o después de procedimientos como la esterilización ha sido una práctica casi automática. Sin embargo, el informe de ENOVAT revela que la profilaxis quirúrgica representa hasta el 15 % del consumo total de antibióticos en animales de compañía, una cifra preocupante en el contexto de la creciente resistencia antimicrobiana (RAM).
La conclusión central del panel multidisciplinario de expertos es: en las cirugías clasificadas como “limpias”, el riesgo de infección es tan bajo que el beneficio potencial del antibiótico resulta trivial frente a los daños demostrados sobre la microbiota y el ecosistema bacteriano.
Las directrices ENOVAT establecen criterios precisos basados en la clasificación de las heridas quirúrgicas, lo que obliga a los veterinarios a replantear sus protocolos cotidianos:
- Esterilizaciones (castraciones y ovariohisterectomías):
Recomendación firme en contra del uso de antibióticos. La evidencia muestra que la profilaxis reduce el riesgo de infección en apenas 11 de cada 1.000 casos, una diferencia clínicamente irrelevante.
- Cirugías limpias de tejidos blandos:
Procedimientos como esplenectomías o extirpación de masas cutáneas no deben recibir profilaxis antimicrobiana de forma rutinaria.
- Cirugías ortopédicas sin implantes:
Se sugiere evitar tanto el uso perioperatorio como el postoperatorio de antibióticos.
Las nuevas guías no prohíben el uso de antimicrobianos, sino que lo reservan para situaciones de riesgo elevado, donde el beneficio supera claramente al daño potencial:
- Cirugía gastrointestinal:
Al tratarse de procedimientos clasificados como limpios-contaminados, se recomienda profilaxis perioperatoria para controlar la carga bacteriana entérica.
- Cirugía ortopédica con implantes (como TPLO):
La profilaxis está indicada para proteger la integridad del implante y prevenir infecciones profundas.
- Procedimientos contaminados:
Se admite incluso el uso de antibióticos en el postoperatorio, pero limitado a 3–5 días, con evaluación clínica diaria del paciente.
Uno de los aspectos más enfatizados por el informe es que, aunque los efectos adversos inmediatos puedan pasar desapercibidos, los daños asociados al uso innecesario de antibióticos son de alta certeza. La alteración de la microbiota intestinal y la selección de bacterias resistentes comprometen la salud futura del animal y trascienden el ámbito clínico, convirtiéndose en un problema de salud pública global bajo el enfoque de “Una Salud”.
“El panel emitió recomendaciones fuertes en contra de la profilaxis incluso cuando la evidencia de falta de beneficio era de certeza baja, debido a la evidencia de alta certeza sobre los daños que los antibióticos causan al individuo y al medio ambiente”, subraya el documento.
ENOVAT insta a autoridades sanitarias, colegios veterinarios y responsables de clínicas a adoptar estas directrices y promover una profilaxis quirúrgica racional. El objetivo no es erradicar los antibióticos de la práctica clínica, sino preservarlos para cuando realmente salvan vidas, reforzando la idea de que el éxito quirúrgico depende, ante todo, de la técnica, la asepsia y el criterio clínico.
En la cirugía veterinaria moderna, concluye el documento de ENOVAT, el bisturí debe ser la herramienta principal del éxito, no la pastilla.