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jueves 13 de junio de 2024 - Edición Nº1932
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Especies Invasoras

Mejillón dorado: Un invasor en aguas argentinas que provoca graves daños al medioambiente

El mejillón dorado es una especie oriunda de ríos y arroyos de China y del sudeste asiático. Fueron detectados por primera vez por investigadores de la Universidad Nacional de La Plata hace 30 años en el Río de la Plata. Desde entonces se han extendido a lo largo de toda América del sur. Arribaron a estas costas camuflados en el agua de lastre de los buques transoceánicos.


El mejillón dorado (Limnoperna fortunei) es un molusco bivalvo mitílido de agua dulce. Del mismo modo que otros integrantes de la familia Mytilidae, tiene un hábito de vida epifaunal, y se alimenta por filtración de partículas microscópicas, como algas y protozoos.

Es una especie oriunda de ríos y arroyos de China y del sudeste asiático. Sin embargo, en el año 1991 un equipo de investigadores del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) detectó por primera vez en América, al mejillón dorado en un balneario del partido de Berisso, en el Río de la Plata.

Hoy ese pequeño mejillón se ha transformado en un verdadero problema ambiental que se cuenta por millones y causa estragos en los ecosistemas. No sólo eso, "su poder destructivo alcanza a las obras infraestructura, ocluyendo las tomas de agua (“macrofoulig”) de industrias, plantas potabilizadoras y centrales hidroeléctricas del Mercosur", explican los autores del estudio.

 

El Grupo de Investigaciones sobre Moluscos Invasores y Plagas de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, dirigido por el Doctor en Ciencias Naturales Gustavo Darrigran (derecha).

 

"La introducción del mejillón dorado a América no fue intencional. Como si se tratase de pequeños polizones, viajaron miles de kilómetros para arribar a nuestras costas escondidos en el agua de lastre de los buques transoceánicos", explican los investigadores.

La gran capacidad adaptativa y reproductiva del mejillón dorado le permite una rápida y efectiva distribución en los cuerpos de agua que invade. Es una especie de sexos separados, de fecundación externa que liberan sus gametas al agua donde se fecundan y originan larvas planctónicas a una velocidad extraordinaria.

Esta especie se dispersa tanto en estado de larva, arrastradas por las corrientes, como en estado adulto, ya que su capacidad natural de fijación a sustratos móviles le permite dispersarse a contra corriente a través de la actividad humana (adherido a los cascos de embarcaciones de pesca deportiva y comercial; turismo y deportes náuticos; transporte naviero, etc.).

 

Doctor en Ciencias Naturales Gustavo Darrigran

 

Impacto ambiental

Entre los impactos asociados a la presencia del mejillón dorado, se destaca el rápido cambio provocado por esta especie en los pequeños invertebrados que viven asociados a sustrato duro. Donde antes había sustrato duro limpio (piedras, murallón, etc.), ahora hay densidades de ochenta mil mejillones por metro cuadrado, que forman un ambiente que ofrece protección de las corrientes de agua a pequeños organismos, como caracoles, isópodos, anfípodos. Así protegidas, estas nuevas especies pueden asentarse sobre esas superficies antes “lisas” y ahora colonizadas por decenas de miles de mejillones que forman un microambiente propicio para que allí vivan y se desarrollen veintenas de especies de invertebrados.

“Además, al vivir adherido sobre otros bivalvos nativos su impacto es directo y severo. Por ejemplo, el desplazamiento de las especies de almejas de aguas dulce nativas ocurre debido a que este mejillón provoca incapacidad de abrir o cerrar las valvas y la almeja muere”, explicó el investigador Gustavo Darrigran.

Por otro lado, la llegada del pequeño invasor asiático modificó radicalmente la dieta de peces locales como la “boga” o Leporinus obtusidens, que encontraron en el mejillón dorado un bocado abundante y de muy fácil acceso. El problema, según señalan los especialistas, es el impacto ambiental que este cambio de hábito podría provocar a mediano o largo plazo, ya que aquellas especies que constituían la base de la dieta de ciertos peces, ya no tiene predadores naturales y, consecuentemente, tampoco tendría un limitante para su crecimiento poblacional.

Otra de las consecuencias nocivas en la región es que el Río de la Plata exporta naturalmente al Océano entre una y dos millones de toneladas de carbono orgánico particulado por año. Ahora, una considerable porción de esas partículas contenidas en el agua que fluye hacia el océano son retenidas por inmensas franjas de mejillones para alimentarse. Retenidas localmente en forma de tejido propio, o en forma de heces y seudo-heces, toneladas de material orgánico por año que antes pasaban rápidamente por el Río de la Plata y terminaban fertilizando las aguas costeras del mar, actualmente quedan retenidas en el río.

 

 

Impacto sobre el ambiente humano

A principios de 1994 esta especie ocasionó el primer caso conocido de macrofouling en el agua dulce para América del Sur, en la toma de agua de la Planta Potabilizadora de la Ciudad de La Plata. El problema fue tratado por el grupo de investigación de la División Zoología Invertebrados del Museo de La Plata. En ese momento la empresa AGOSBA, planta potabilizadora de la Ciudad de La Plata, convocó a los profesionales de la UNLP ante la presencia de Limnoperna fortunei en el interior de las instalaciones, lo que ponía en peligro el normal abastecimiento del servicio en la región. “En un principio, y por lo que se conocía sobre la biología del mejillón dorado (a solo 3 años de su invasión a América) el cloro era (como se aclaró a AGOSBA oportunamente) una salida rápida, pero no permanente al problema de macrofouling”, mencionó Darrigran.

Las centrales hidroeléctricas también se cuentan entre las principales víctimas del mejillón dorado: En 1998 fue hallada en la Central Hidroeléctrica de Yacyretá (Argentina-Paraguay); en abril del 2001 se registró en la Central Hidroeléctrica de Itaipú (Brasil-Paraguay). En ambos casos el grupo de investigadores fue consultado por esas empresas.

Otro efecto negativo de esta especie es su capacidad para alterar el normal funcionamiento de los sistemas de refrigeración al ocluir filtros y tuberías de industrias. También altera los sistemas de riego de cultivo como así también los sistemas de cultivos de peces. “En general, los efectos que ocasiona en el ambiente humano son la reducción de la sección útil de las tuberías, oclusión de filtros y bloqueos de cañerías. También la reducción de la velocidad del flujo en caños debido a la pérdida por fricción (flujos turbulentos), la acumulación de valvas vacías y contaminación de las vías de agua por mortandad masiva, generalmente debido a inadecuados tratamientos de control”, concluyó el investigador.

 

(Con información e imágenes de la UNLP)

 


 

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