lunes 19 de abril de 2021 - Edición Nº781
Vet Market » Profesión » 8 mar 2021

Alteraciones prostáticas en caninos

La hipertrofia prostática benigna en el perro

Una enfermedad que desarrollan casi todos los perros no castrados con el envejecimiento.


La hiperplasia prostática benigna (HPB) es el trastorno prostático canino más común. Casi el 100 % de los perros enteros desarrollan con el envejecimiento evidencia histológica de HPB.

La HPB se caracteriza por un aumento de número de células epiteliales (hiperplasia), así como un aumento en tamaño de las células epiteliales (hipertrofia), pero el aumento en el número es más marcado. Comienza como hiperplasia glandular en perros jóvenes, incluso de tan solo 2,5 años de edad.

Los quistes de líquido intraparenquimatoso pueden desarrollarse en asociación con hiperplasia, son variables en tamaño y contorno, contienen un líquido de color transparente a ámbar y, de ser intraparenquimatoso, puede comunicarse con la uretra, lo que origina una descarga uretral intermitente de aspecto hemorrágico o amarillo claro.

El crecimiento de la próstata es excéntrico en el perro a diferencia del ser humano que es concéntrico. Este hecho hace que en el perro los signos principales este relacionados con la compresión del recto, es decir dificultades por defecar más que por disuria como sucede en el ser humano. Con el progreso de la enfermedad, la disuria también se termina presentando en el perro.

Otra gran diferencia con el ser humano, es la menor incidencia de carcinoma prostático, que a pesar de ser el tumor de mayor presentación en el perro, es mucho menos frecuente que en el hombre.

La hiperplasia probablemente se deba a una relación andrógeno: estrógeno alterada, y requiere la presencia de los testículos para desarrollarse.

La Dihidrotestosterona (DHT) probablemente es el principal mediador hormonal de la hiperplasia prostática.

La próstata hiperplásica está muy vascularizada y por lo tanto, la glándula sangra fácilmente, lo que explica el signo clínico común de sangre de la punta del pene o sangre en la orina.

La pérdida de sangre en la uretra prostática puede ser tan intensa que la eyaculación puede aparecer completamente teñida de rojo.

La presencia de sangre en el semen se considera típicamente como una causa de infertilidad, pero sin embargo muchos perros con algo de sangre en el eyaculado pueden ser fértiles.

La razón porque la HPB es una causa común de infertilidad en el perro probablemente se deba a la alteración bioquímica del líquido prostático cuya principal función es la nutrición de los espermatozoides.

La prostatitis o el absceso prostático son posibles consecuencias de la presencia de sangre en la próstata.

La próstata hiperplásica e hipertrófica puede causar tenesmo y estreñimiento, por la dificultad en defecar y heces en cinta o aplastadas.

La próstata a la palpación no es dolorosa, está simétricamente agrandada y la consistencia es variable.

El aumento del tamaño prostático se visualiza en una radiografía abdominal como causa del desplazamiento dorsal del colon y craneal de la vejiga. En la uretrocistografía retrógrada, la uretra prostática puede ser normal o estrecha y con mucosa irregular, y el reflujo uretroprostático puede ser normal o mayor de lo normal.

En la ecografía, la próstata puede aparecer difusamente hiperecoica con cavidades parenquimatosas (lo que significa quemse han desarrollado quistes intraprenquimatosos).

La próstata canina se evalúa mejor en la región sagital y planos transversales usando el transductor de 5.0 MHz o 7.5 MHz.

Se debe administrar un enema antes del examen para eliminar el contenido del colon. Los quistes o abscesos se visualizan fácilmente.

Las áreas ecográficamente complejas son compatibles con abscesos.  

El diagnóstico técnicamente definitivo de HPB solo es posible mediante biopsia, pero es una técnica invasiva innecesaria para instituir una terapia si los signos clínicos están presentes y una evaluación ecográfica confirma desde un punto de vista práctico el aumento del tamaño prostático y la presencia de quistes. Estos hallazgos son suficientes para identificar el problema e indicar el tratamiento.

Los parámetros hematológicos o bioquímicos son habitualmente normales en los perros con HPB.

En la próxima entrega hablaremos sobre el tratamiento de la enfermedad prostática.  

 

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