lunes 19 de abril de 2021 - Edición Nº781
Vet Market » Profesión » 2 mar 2021

Examen y signos clínicos de la enfermedad neonatal

Uno de los desafíos más estresantes para el médico veterinario es diagnosticar y medicar a los neonatos enfermos.


En este artículo vamos a dar las claves que debemos tener en cuenta para estar delante del problema.

Una de las preguntas más frecuentes de los colegas es ¿por qué cachorros que nacen y se van de la clínica aparentemente sanos, se mueren durante los primeros días?

Los cachorros que aparentemente nacen sanos pueden sufrir diferentes grados de hipoxia durante el parto o cesárea.  Estos cachorros van a consumir una insuficiente cantidad de calostro. El consumo de cantidades adecuadas de calostro es vital en las primeras horas de vida, para asegurar la absorción de inmunoglobulinas, pero sobre todo para evitar la hipoglucemia partir de las primeras 24 horas de nacidos.  Es sabido que las reservas de glucosa son escasas en el recién nacido.

Además de la hipoglucemia, el inadecuado consumo de calostro hace que el cachorros sufra deshidratación y favorece la hipotermia del recién nacido.

Hipoxia, hipoglucemia, deshidratación e hipotermia son causas no infecciosas de mortalidad neonatal por sí mismas pero además predispone al neonato a las causas infecciosas de mortalidad neonatal, virósicas y especialmente bacterianas.

En este momento el neonato que nació clínicamente sano debe ser considerado un neonato clínicamente enfermo, predispuesto a sufrir traslocación bacteriana

El sistema inmune del cachorro no esta suficientemente desarrollado para poder hacer frente a las infecciones.

El PH gástrico del neonato es mayor al del adulto y esto hecho favorece la multiplicación bacteriana.

Si el médico veterinario no diagnostica y trata al neonato antes de que esta catarata de signos se instale lo que va a ocurrir es un síndrome inflamatorio de respuesta sistémica (SIRS) que va a derivar en sepsis y en síndrome de deficiencia multiorgánica (MODS), que termina en la muerte del cachorro

Normalmente los recién nacidos son colonizados por bacterias durante los primeros días de vida.

En condiciones no estresantes, las bacterias son comensales o inducen sólo síntomas leves, una enfermedad autolimitada o infecciones clínicamente inaparentes.

Las principales bacterias causantes de infecciones en los neonatos son E. Coli, Estrepto y Estafilococos.

La E. Coli es parte de la flora intestinal de las madres y también se puede aislar de la vagina de hembras sanas.

Las principales fuentes de infección son las heces, la cavidad bucal, las secreciones vaginales de la madre y el ambiente contaminado.

A pesar de que la leche es una fuente potencial de infecciones bacterianas para los neonatos, no es la causa principal de contagio.

Más allá de que el uso indiscriminado de antibióticos no es una práctica justificada y mucho menos en neonatos, muchas veces es necesario comenzar con la terapia empírica basada principalmente en las evidencias clínicas y en la experiencia, antes de tener el resultado del cultivo y antibiograma.

El aumento de líquidos extracelulares en los recién nacidos da como resultado un mayor volumen de distribución de las drogas y por lo tanto requiere una mayor dosis inicial para lograr concentraciones efectivas.

La amoxicilina y la ampicilina tienen un espectro de actividad amplio sobre las bacterias gram (-), pero afectan también a la flora gastrointestinal normal en desarrollo del neonato, haciendo necesaria su reposición post tratamiento.

Las drogas con metabolismo hepático requieren de un ajuste de dosis, es decir una disminución de la dosis o un aumento en el intervalo de dosificación y la excreción renal deben ser utilizadas con extrema precaución en los neonatos, dado que la limitada filtración glomerular y la vida media prolongada aumenta el riesgo de toxicidad.

El flujo sanguíneo al tejido corporal rico en vasos, es decir corazón y cerebro es mayor y más rápido en los recién nacidos, haciéndolos más susceptibles a la toxicidad cardíaca y del sistema nervioso central inducida por fármacos.

La toxicidad relativamente baja de la Penicilina G, Ampicilina, amoxicilina con ácido clavulánico y las cefalosporinas como la cefalexina y el ceftiofur los convierte en los antibióticos preferidos en los neonatos.

 

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