martes 27 de octubre de 2020 - Edición Nº607
Vet Market » Divulgación » 20 sep 2020

Efemérides

Se celebra hoy en Argentina el Día Nacional del Caballo

Se lo conmemora cada 20 de septiembre por una iniciativa de la Federación Ecuestre Argentina en recuerdo de la llegada del jinete Aimé Félix Tschiffely a Nueva York junto a sus caballos criollos Gato y Mancha.


Argentina recuerda cada 20 de septiembre desde el año 1999 el Día Nacional del Caballo establecido por la Ley 25.125 a los efectos de celebrar la presencia y relevancia con que este animal acompañó a la organización histórica, económica y deportiva de la República Argentina.

Se trata de una iniciativa propuesta por la Federación Ecuestre Argentina, que centra el festejo en esta fecha en recuerdo de la llegada a caballo del jinete Aimé Félix Tschiffely a Nueva York en un viaje que permitió demostrar la resistencia de los caballos criollos.

Aquella travesía fue posible a Gato y Mancha, dos caballos que hoy descansan en la estancia 'El Cardal' junto a su jinete.

Gato y Mancha son un símbolo de la entrega y la fidelidad del caballo a las causas nobles que hicieron historia.

Al inicio de la travesía, Mancha (pelaje: overo) y Gato (pelaje: gateado) tenían 15 y 16 años respectivamente. Su carácter era poco amigable. Habían crecido en la Patagonia, donde se habían acostumbrado a las condiciones más hostiles. Su propietario, Emilio Solanet, se los había comprado al cacique tehuelche Liempichún en Chubut.

Partiendo del local de la Sociedad Rural Argentina​ en Buenos Aires, el 24 de abril de 1925 se inició una de las travesías del siglo. Mancha y Gato, guiados por Aimé F. Tschiffely recorrieron más de 21 mil km desde la ciudad de Buenos Aires hasta Nueva York, conquistando el récord mundial de distancia y también el de altura, al alcanzar 5.900 m, en el paso El Cóndor, entre Potosí y Challapata (Bolivia). El viaje se desarrolló en 504 etapas con un promedio de 46,2 km por día.

 

Gato y Mancha

 

Tschiffely estaba convencido de la fortaleza de los rústicos caballos criollos. Tomó contacto con Emilio Solanet, criador y propulsor del reconocimiento de la raza, y uno de los fundadores de la Asociación de Criadores de Caballos Criollos de Argentina. Este le regaló los dos caballos.

Algunas semanas fueron necesarias para que jinete y montados se prepararan para semejante travesía, y se fijó el 23 de abril de 1925 como fecha de partida.

Por entonces, no había caminos en varios tramos del recorrido, y cuando existían, no se caracterizaban por su buen estado. Tschiffely tuvo que resignarse a no llevar carpa, ya que las que se podían conseguir por aquellos tiempos eran muy pesadas.

Durante el viaje cruzaron varias veces la Cordillera de los Andes y fue en esos cruces donde encontraron mayores dificultades. El escabroso terreno se eleva a más de 5.500 m y la temperatura llega a los -18 °C.

Mancha y Gato llegaron de regreso a Buenos Aires el 20 de diciembre de 1928.

Años después de culminada la travesía y de regreso en Argentina, Aimé concurrió a la estancia El Cardal. Visitó a sus amigos, a quienes hacía mucho no veía, y con quienes compartió tantas alegrías y sinsabores. Se bajó en la entrada de la estancia, lanzó un silbido y al momento se le acercan al trote Gato y Mancha. Iban al encuentro de su preciado compañero. Aquellos caballazos criollos no lo habían olvidado.

Mancha y Gato fueron cuidados por el paisano Juan Dindart, en la estancia El Cardal, hasta que murieron en 1944 y 1947, a los 36 y 40 años. Se encuentran embalsamados, en exposición en el Museo de Transportes del Complejo Museográfico Provincial "Enrique Udaondo" de Luján.

 

Gato y Mancha, embalsamados y en exposición en el Museo de Transportes del Complejo Museográfico Provincial "Enrique Udaondo" de Luján

 

Breve historia de los primeros caballos en nuestro país

Cuando Pedro de Mendoza fundó Buenos Aires, el 3 de febrero de 1936, traía con él y su tripulación 100 caballos y algunas vacas. Como se sabe, ese fue simplemente un asentamiento que no prosperó, por hostilidades con los aborígenes y ante la falta de alimentos, regresaron a España.

Años después, Juan de Garay fundó Buenos Aires, el 11 de junio de 1580 y aquellos caballos y vacas que habían quedado en nuestro territorio se reprodujeron en cantidades. Los caballos fueron domesticados por los aborígenes y posteriormente, los equinos fueron fieles compañeros de los gauchos.

 

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