sábado 11 de julio de 2020 - Edición Nº499
Vet Market » Divulgación » 17 jun 2020

El efecto disruptor del coronavirus

La veterinaria tras la pandemia

El coronavirus ha dejado en evidencia lo endeble que es la humanidad y como muchas de las cosas que hasta ayer eran normales hoy ya no lo son y probablemente no lo vuelvan a ser. ¿Cómo será el nuevo contexto en el que tendrán que desempeñarse las clínicas veterinarias y las empresas del sector? Artículo publicado en la edición Nº 128 de la revista Vet Market.


Por:
Gustavo Iglesias, director de Vet Market

 

Estamos viviendo un momento muy duro pero al mismo tiempo trascendental

Es la oportunidad de reflexionar y actuar para lograr salir lo más rápidamente posible de esta crisis.

A veces suceden cosas en nuestras vidas que nos movilizan a realizar cambios. Esta pandemia ha sido una de ellas. No solo nos ha modificado la vida cotidiana, sino también la organización como sociedad. Aquí está en juego la salud, el empleo, la seguridad, la educación, la economía, la vida y la muerte. Cuando esto sucede las prioridades que teníamos se modifican.

El virus nos ha puesto de cara a la fragilidad máxima y a la situación de lidiar con sus imprevisibles consecuencias. La vida pública y privada se ha detenido o, cuando menos, ralentizado para todos.

De un día para el otro, nos quedamos sin ningún tipo de certidumbre. El cataclismo modificó costumbres y prioridades, nuestros planes y nuestras fortalezas. Nos llenó de dudas, de miedo y de vulnerabilidades.

El mundo difícilmente vuelva a ser el mismo que antes de todo esto. Lo que está sucediendo seguramente producirá cambios en todos los seres vivos y en nuestro entorno.

La pregunta que todos nos hacemos es: ¿volveremos a la normalidad que teníamos antes de la pandemia? La respuesta a esa pregunta es casi con certeza: no. No, mientras el virus este amenazante en el mundo.

Los especialistas dicen que hay básicamente, tres formas de reducir la capacidad de propagación del virus: la aparición de una vacuna, que un número suficiente de personas desarrollan inmunidad tras contraer la infección o cambiar definitivamente nuestro comportamiento como sociedad.

Una vez que la amenaza del virus deje de rondar nuestros cuerpos y nuestras mentes, solo en ese momento, podremos dejar de pensar en el hoy por hoy para volver a tener planes a futuro.

Es probable que no logremos dimensionar la magnitud de la actual crisis, pero la sociedad debe cambiar radicalmente. Si no hay un antes y un después, si no sacamos las lecciones éticas que corresponden, muchas vidas, muchas empresas y muchas organizaciones quedarán en el camino.

Es necesario pensar el día después de la cuarentena como una nueva oportunidad para mejorar todo aquello que estábamos haciendo mal, en especial nuestra visión utilitarista de la naturaleza y la poca valoración por la biodiversidad.

Desde un punto de vista pragmático será importante: asumir que el entorno ha cambiado, que hay que adaptarse lo más rápidamente posible sin buscar explicaciones ni excusas y fundamentalmente decidirse a actuar.

Casi nadie duda que las cosas ya no serán como eran antes. Entonces, sería un error pensar en seguir haciendo lo mismo que hacíamos antes. Deberemos dejar de lamentarnos y rápidamente incorporar nuevos hábitos que nos den mayores posibilidades de éxito ante esta nueva situación. Cuanto antes asumamos esta premisa antes saldremos adelante.

La investigación en ciencias sociales ha observado desde hace tiempo que el cambio sociopolítico a menudo sucede en explosiones repentinas: un sistema social permanece estable por un largo período de tiempo hasta que una sacudida externa lo altera y pone en marcha una nueva trayectoria.

 

¿Cómo podría llegar a ser "la nueva normalidad" de las organizaciones veterinarias?

El difícil contexto económico en el que estamos perdurará un largo tiempo más, sin embargo -gracias al vínculo tan fuerte que las personas tienen con sus animales de compañía- será menos grave y más corto que otros sectores de la economía.

La industria veterinaria y el canal distributivo probablemente sean quienes más cambios experimenten, al menos en relación a la forma de trabajar de los promotores técnicos, tan habituados a realizar viajes de negocios como modalidad para garantizar la eficacia de sus gestiones.

Si bien los encuentros personales son muy importantes para la construcción de relaciones estrechas y de confianza, cruciales para garantizar el éxito de un proyecto, podrían verse forzadas a reducirse y ser reemplazados por encuentros virtuales. Las videoconferencias a través de Skype o Zoom han demostrado en estos días ser muy eficaces, pero además, más flexibles, más amigables con la vida familiar y más económicas.

La economía del "quédate en casa" que requiere el coronavirus, acelerará drásticamente el cambio de lo viejo a lo nuevo, lo que hará que las preguntas en torno a la concentración del mercado y la posible necesidad de regulación sean todavía más importantes.

Las clínicas veterinarias por su parte, han experimentado cambios de forma obligada que podrán ser definitivos. En ese sentido, será muy bueno poder sostener en el tiempo los protocolos de seguridad e higiene y la atención del paciente con turno.

Los propietarios de animales ya han experimentado y seguramente quieran seguir manejándose con nuevas formas de pago, nuevas líneas de comunicación y que el servicio se extienda más allá de tener que asistir a la clínica veterinaria salvo para casos en los que sea inevitable.

Tanto en la industria como en el canal distributivo y en la clínica veterinaria, los cambios llegarán tanto del lado de la oferta como desde la demanda.

Lo que viviremos no será un cambio en las reglas de juego. Será un nuevo juego, donde deberemos recurrir a nuestra capacidad de resiliencia para sobreponernos al cambio y para adaptarnos a una nueva forma de vivir, trabajar y relacionarnos.

 

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