martes 02 de junio de 2020 - Edición Nº460
Vet Market » Divulgación » 4 ene 2020

Estudios Ictiológicos

El mundo popularmente ignorado de los peces

Los científicos derriban la creencia popular de que los peces son animales que no tienen capacidades cognitivas, que no tienen voz y que no tienen estados emocionales, entre otros aspectos de su vida.


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La ictiología​ es una rama de la zoología dedicada al estudio de los peces. Esta incluye los osteíctios (peces óseos), los condrictios (peces cartilaginosos, tales como el tiburón y la raya) y los agnatos (peces sin mandíbula). Por otra parte la ictiología además se ocupa de la biología y comportamiento de los peces.

Muchos estudios en peces llevados a cabo por científicos han derribado muchas de las creencias populares, como por ejemplo, que los peces no tienen capacidades cognitivas, que no tienen voz y que sienten alegría y tristeza, entre otros aspectos.

 

 

Según un estudio publicado en Scientific Reports, un grupo de investigadores descubrió que los peces tienen estados emocionales derivados de la forma en que perciben los estímulos externos. El estudio refuerza hallazgos similares con respecto a la vida emocional de otros animales.

A pesar de las dificultades que representa el estudio en este tipo de animales, los científicos pudieron detectar y analizar los estados emocionales a través de los cambios fisiológicos y de comportamiento asociados con ellos.

Se expusieron a los peces a una serie de entornos diferentes y se midió su actividad cerebral y los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

Los científicos observaron que los peces respondieron de manera diferente al mismo estímulo dependiendo de cómo lo evaluaban.

Según Rui Oliveira, director del estudio, fue la primera vez que se han observado respuestas fisiológicas y neuro-moleculares en el sistema nervioso central de los peces en respuesta a estímulos emocionales.

 

 

Otro estudio realizado publicado en The New York Times también ha revelado que los peces son seres sensibles y tienen una vida emocional.

La investigación de Julian Pittman, profesor del Departamento de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad de Troy en Alabama, que trabaja con peces cebra para desarrollar tratamientos para la depresión, ha demostrado que los peces sufren de depresión de forma muy similar a los humanos.

Según el profesor Pittman, se puede medir la gravedad de la depresión que sufre un pez analizando la cantidad de tiempo que pasa en la parte superior de un tanque en comparación con el tiempo que pasa en el fondo.

Él ha descubierto que el comportamiento de los peces cebra que están deprimidos es similar al de las personas clínicamente deprimidas: pierden interés en casi todo, incluidos los alimentos y la exploración.

 

 

Un estudio publicado en Royal Society Open Science reveló que los salmones confinados en granjas piscícolas sufren de depresión severa. Según el estudio, muchos salmones parecen darse por vencidos y flotar sin vida.

El estudio señala que los sistemas de señalización activados bajo estrés están altamente conservados, lo que sugiere efectos adaptativos de su función. Las patologías que surgen de la activación continua de dichos sistemas pueden representar un desajuste entre la programación evolutiva y los entornos actuales.

También indica que los peces de cultivo con retraso en el crecimiento (GS) se caracterizaron por una activación serotoninérgica cerebral elevada, una mayor producción de cortisol e inhibición del comportamiento.

El estudio concluye diciendo que la incapacidad del sistema serotoninérgico para responder al estrés adicional, mientras que está presente una respuesta de cortisol, probablemente conduce tanto al desequilibrio en el metabolismo energético como a la plasticidad neuronal atenuada. Por lo tanto, la inhibición del comportamiento mediada por la serotonina puede haber evolucionado en vertebrados para minimizar la exposición al estrés en individuos vulnerables.

 

 

Otro estudio publicado en Nature Scientific Reports, hace referencia a que los peces se cuidan unos a otros mientras se alimentan.

En el estudio se demuestra que en pares de peces conejo de arrecife de coral (f. Siganidae), uno de ellos frecuentemente asume la posición de vigilancia vertical en la columna de agua, mientras que el compañero busca pequeñas grietas en el sustrato del arrecife. 

Ambos comportamientos están fuertemente coordinados y los socios alternan regularmente sus posiciones, lo que resulta en una distribución equilibrada de la actividad de búsqueda de alimento. 

 

 

Un artículo publicado en la revista Discover rompe con la creencia de que los peces son criaturas silenciosas.

En dicho artículo se documentan diversas pruebas realizadas en zonas de arrecifes y distintos mares del mundo, donde se demuestra que los peces emiten sonidos.

 

 

En otra investigación sobre la bioacústica de los peces de arrecife, Steve Simpson, profesor de la Universidad de Exeter y líder de la investigación, dice que el sonido es crucial para muchas especies acuáticas y que hay muchas razones por las que los peces hacen ruido, incluyendo la defensa de los territorios, la advertencia contra los depredadores y durante el cortejo.

Los estudios realizados por el profesor Simpson han demostrado que numerosas especies de peces de los arrecifes de coral sienten atracción por los sonidos de los arrecifes y que establecen una conexión con estos sonidos en una fase muy temprana de su desarrollo. Por ejemplo, los embriones de pez payaso, responden a los ruidos desde los tres días de vida.

La mayoría de las especies de peces marinas cuando nacen, pasan de días a semanas creciendo a océano abierto y cuando llega el momento de establecerse en un arrecife, se sienten atraídos por los sonidos que experimentaron como embrión, ya que fue un lugar donde sus padres pudieron vivir y reproducirse con éxito.

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