sábado 07 de diciembre de 2019 - Edición Nº282
Vet Market » Profesión » 28 nov 2019

Medicina Veterinaria

Amar la Profesión hasta convertirla en un Arte

El siguiente artículo que aborda la problemática del ejercicio de la Profesión del Médico Veterinario ha sido publicado en la edición Nº 125 de la revista Vet Market (Nov/Dic 2019).


 

"El médico debe poseer la virtud de saber bien lo que se hace, pero ante todo lo debe hacer con amor. El arte y la ciencia deben nacer del amor; de otra manera no llegarán a lograr la perfección"

Paracelso

 

 

La historia de la medicina es tan antigua como la del propio hombre. Surgió cuando alguien intentó sanar a otro ser humano o animal que sufría. Esa es la esencia del acto médico ‟ayudar a un ser sufrienteʺ.

Es frecuente señalar a Hipócrates como el ‟padre de la medicinaʺ.

Hipócrates nació en la Antigua Grecia, en la isla de Cos en el Mar Egeo. Pertenecía a una familia que rendía culto a Asclepios, el dios griego de la medicina. De su abuelo Hipócrates I y de su padre Heráclides aprendió los conocimientos básicos de la medicina.

Una de sus grandes contribuciones a la medicina fue basar sus afirmaciones en la razón, observación de los síntomas y los signos de las enfermedades, y fue uno de los primeros en rechazar las supersticiones, leyendas y creencias populares que señalaban como causantes de las enfermedades a las fuerzas sobrenaturales o divinas.

Desde la antigua Grecia hasta nuestros días, la profesionalización médica y los avances científicos alcanzaron dimensiones impensadas por Hipócrates. Sin embargo, una idea subsiste: el médico debe amar su profesión.

 

 

Sabido es que la medicina es una ciencia. Pero también un arte, ya que pese a tener su fundamentación en conocimientos sistemáticos, verificables, objetivos y cuantificables, también está en su esencia lo imponderable. La constante diferencia entre un paciente y otro, e incluso los cambios de un mismo paciente en sus diferentes momentos evolutivos. Por todo ello, no se pueden aplicar reglas fijas y, además, la experiencia y la habilidad personal condicionan un mejor juicio clínico.

Hoy la profesión médica puede valerse de los innumerables desarrollos tecnológicos y científicos. Sin embargo, la mayor virtud que tendrá un buen médico será el empeño, la pasión, la empatía y su buen proceder.

Para conocer la opinión de los Médicos Veterinarios sobre el tema realizamos una encuesta en la cuenta de Instagram de Vet Market.

Sabiendo que la Medicina Veterinaria es una ciencia, pero también un arte, planteamos en la encuesta solo dos opciones: si era ciencia o si era arte, con el objetivo de saber cuál de los dos aspectos tenía más incidencia en la consideración de los profesionales.


 

Los resultados de la encuesta indicaron que los Médicos Veterinarios consideran que es una ciencia (73%) y que es un arte (27%). 

Estos datos permiten concluir que si bien es básico y fundamental que el ejercicio de la profesión veterinaria tenga un fuerte componente científico, no sería menos importante que también lo tuviera de arte.  

Al respecto, la Dra. Mabel Basualdo con 46 años de profesión y presidenta de la Sociedad de Medicina Veterinaria, tiene su firme convicción sobre cómo los Médicos Veterinarios deben ejercer la profesión ‟Siempre trabaje con turnos, dedicándole al paciente y su tenedor responsable, todo el tiempo que fuera necesario. Desde mi experiencia y convicción profesional considero que otra modalidad de ejercer la profesión va en detrimento de los conocimientos en que se basa la semiología clínica. Todo queda librado a los exámenes complementarios, olvidando principios de observación, palpación, auscultación, etc.

 

Dra. Mabel Basualdo, presidenta de la Sociedad de Medicina Veterinaria 

 

Hace unos años leí en un libro (que recomiendo) ¨Hacia la Sensatez en la Medicina¨ del Dr. Albero Agrest* (uno de los grandes clínicos de medicina humana). En él, el Dr. Agrest decía: La mejor semiología se hace cuando acerco mi silla al enfermo, lo escucho, lo toco y lo huelo… Esto es algo que creo se ha perdidoʺ.

*El Dr. Albero Agrest fue considerado por sus pares como un maestro de médicos, dejando en su profesión un legado definitivo, al concebir a la medicina y el vínculo con los pacientes como un ejercicio de humanidad.

Fue una mente brillante, de inigualable calidad y originalidad para ejercer y entender la medicina.

Clamaba por la búsqueda de la sensatez en medicina (título de su último libro).

Exigía para toda la actividad médica un “filtro ético” que contemplara como excluyente prioridad el beneficio del paciente.

 

 

"De la incapacidad para hacer únicamente el bien; de un excesivo celo por todo lo nuevo y el desprecio por lo que ya es viejo; de anteponer los conocimientos a la prudencia, la ciencia al arte y la destreza al sentido común; de tratar a los pacientes como casos, de hacer la curación de la enfermedad más penosa que la propia enfermedad, líbranos, Señor"

Robert Hutchinson

 

 

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